Ni siquiera estamos seguros de cuándo fue hecha la fotografía, ni con qué ocasión.
Algunos rostros los reconocemos porque los conocimos en persona, ya mayores, como mi abuela paterna - la mujer de negro más a la derecha del grupo- o tía Maruca - la que está a su lado, o tío Juan Manuel -el señor del fondo a la izquierda-. Otros porque los hemos visto en otras fotos antiguas de familia, como los bisabuelos - Aniceto y Tomasa- la pareja más mayor en el centro del grupo. Al resto sólo lo podemos adivinar por los parecidos o por las suposiciones de terceras personas al ver la foto. El señor detrás de abuela Gloria debía ser uno de los hermanos de mi abuelo, probablemente Tomás o tal vez su cuñado Felipe. La mujer recortada en la izquierda, de la que sólo se aprecia el sayo es probablemente tía Isabel, mujer de tío Juan Manuel. El niño que sostiene en brazos parece su hijo Manuel, quién años más tarde sería mi padrino.
Si las suposiciones son ciertas, el niño de la corbata es mi padre y la niña de al lado es su hermana. La señora que se sienta a su lado es sin duda, porque se ha reconocido ella misma, tía Teresa, "la gallega" como se la llamaba en el pueblo.
Lo que sí sabemos es que la foto la recuperó mi padre cuando alguien se disponía a desprenderse de ella. Así era mi padre, la memoria de la familia. El que siempre recordaba los cumpleaños. Al que siempre le podías preguntar quién era quién y de quién era pariente. Siempre te daba un informe completo, aunque eso sí, sólo con los detalles positivos y omitiendo cualquier detalle escabroso.
Cuando vaciamos su casa para alquilarla, descubrimos que tenía cientos de recuerdos primorosamente guardados. Todo lo relacionado con la familia era considerado de suficiente importancia como para justificar ser guardado. Cartas, recibos, por supuesto todos los documentos legales de mayor o menor importancia y hasta los recordatorios de fallecimientos y primeras comuniones. Todo asombrosamente clasificado y ordenado por temas.
Es frustrante enfrentarse ahora a algunas de esas fotos antiguas y no poder preguntarle los detalles que la rodean. Hace poco me dí cuenta de que con su memoria, hemos perdido también el principal enlace que nos unía al resto del pasado. Y que lo que nos queda lo tenemos gracias a su paciente trabajo de conservación.
La verdad es que yo soy también conservacionista, supongo que lo heredé de él. Tal vez porque cada vez que repaso algún papel antiguo, descubro alguna información interesante. Tal vez porque, salvo que algo te lo impida, creo que recordar es de justicia.
La verdad es que yo soy también conservacionista, supongo que lo heredé de él. Tal vez porque cada vez que repaso algún papel antiguo, descubro alguna información interesante. Tal vez porque, salvo que algo te lo impida, creo que recordar es de justicia.
