28 enero 2011

Propósitos para 2011

Casi nos hemos pulido el primer mes, que ha pasado entre obligaciones varias, así que no quería que se me escaparan los últimos días sin haber puesto en limpio alguno de los buenos propósitos para este año.

Durante 2010 la movilidad fue el principal deterioro, así que conviene concentrarse en mejorar ese punto.

En realidad, son más obligaciones que buenas intenciones, pero allá van:

  • Pasear cada día un poco. Eso contribuye a mantener un poco de forma física.
  • Consultar con la fisioterapeuta si le convendría un andador o incluso una silla de ruedas esporádicamente.
  • Vigilar que la medicación no sea más de la necesaria, para evitar efectos secundarios.
  • Solicitar la tarjeta de aparcamiento para discapacitados.
  • Reclamar la tarjeta de transporte público adaptado (solicitada hace ya semanas)
  • Hacer un seguimiento de la lista de espera para obtener una plaza pública en la residencia.

Con esa guía y un poco de optimismo tal vez consigamos mantener el tipo.

22 enero 2011

Medidas desesperadas

Hoy había traído unos pantalones nuevos para mi padre. La intención era ir a su habitación a probárselos, para después coserlos, aprovechando que hace un frío polar y no contaba con salir a la calle a dar el habitual paseo.
Lo que debería haber sido algo relativamente sencillo se ha convertido en una pesadilla. En cada parte de la maniobra parecía que mi padre iba a caerse. Aunque yo iba intentando enviar mensajes tranquilizadores para él, lo cierto es que mi ánimo se acercaba al pánico. ¡Qué sencillo parece todo y qué complicado se vuelve cuando hay algún elemento que lo enturbia!
Quitar los zapatos. Quitar el pantalón que lleva puesto. Poner el pantalón nuevo. Tomar las medidas. Volver a quitar el pantalón nuevo. Volver a poner el pantalón que ya llevaba. Volver a colocar los dos zapatos.
Cuando la comunicación es nula y los movimientos se acompañan de convulsiones, el objetivo se vuelve un escollo terrible.Estaba cosiendo el pantalón. Pero lo he dejado porque me doy cuenta de que ahora podía y necesitaba narrar esto. Si conviene, el pantalón lo acabaré cosiendo en casa y trayéndolo mañana. Aunque yo creo que alcanzará para todo.