22 enero 2011

Medidas desesperadas

Hoy había traído unos pantalones nuevos para mi padre. La intención era ir a su habitación a probárselos, para después coserlos, aprovechando que hace un frío polar y no contaba con salir a la calle a dar el habitual paseo.
Lo que debería haber sido algo relativamente sencillo se ha convertido en una pesadilla. En cada parte de la maniobra parecía que mi padre iba a caerse. Aunque yo iba intentando enviar mensajes tranquilizadores para él, lo cierto es que mi ánimo se acercaba al pánico. ¡Qué sencillo parece todo y qué complicado se vuelve cuando hay algún elemento que lo enturbia!
Quitar los zapatos. Quitar el pantalón que lleva puesto. Poner el pantalón nuevo. Tomar las medidas. Volver a quitar el pantalón nuevo. Volver a poner el pantalón que ya llevaba. Volver a colocar los dos zapatos.
Cuando la comunicación es nula y los movimientos se acompañan de convulsiones, el objetivo se vuelve un escollo terrible.Estaba cosiendo el pantalón. Pero lo he dejado porque me doy cuenta de que ahora podía y necesitaba narrar esto. Si conviene, el pantalón lo acabaré cosiendo en casa y trayéndolo mañana. Aunque yo creo que alcanzará para todo.

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