23 julio 2011

¡Mucho, mucho, mucho! (de los enfados y cambios de humor)

En la constante montaña rusa en que nos movemos, las últimas semanas nos han pillado en la parte alta de la ola. Vamos, que parece que mi padre tiene mejor forma física y se levanta y camina con más facilidad y seguridad.

También se le nota más reactivo, más "despierto", por decirlo de alguna manera. Así que después de meses temiendo un empeoramiento acelerado e irremisible, de repente tengo la sensación de que todavía nos queda por delante una temporada larga con una calidad de vida más que decente.

Así que ahora afloran otras inquietudes "existenciales", ligadas a la relación que mi padre establece con cada uno de sus cuidadores y que conmigo ha sido un tanto desalentadora y, últimamente, agresiva.

Por poner un ejemplo, en las últimas semanas mi padre se negaba a levantarse cuando yo iba a buscarlo. A pesar de que mi hermana y los cuidadores de la residencia me confirmaban que se levantaba de "motu propio" con los demás, conmigo mi padre se resistía hasta el punto de que era imposible levantarlo si no me ayudaba otro cuidador y practicamente le "obligábamos" a incorporarse.

Mi interpretación inicial era que las fuerzas no le acompañaban, aunque después de un rato de andar temblequeante las piernas parecían caminar más seguras y con buen ritmo. Pero poco a poco llegué a la conclusión de que había también un componente personal, que hacía que se sintiera menos animado a acompañarme a mí en su paseo cotidiano.

Es difícil asumir que el paciente tiene poca confianza en ti como cuidador, sobre todo cuando no recuerdas haber hecho nada inconveniente que justifique su desconfianza. Pero intento encajarlo y animarle lo más pacientemente que puedo.

Ahora que su estado físico parece haber mejorado considerablemente y que demuestra más facilidad para moverse, mantiene sin embargo una cierta animadversión hacia mí.

Ayer por ejemplo empezo a mostrarse repentinamente agresivo conmigo. La comunicación es realmente pobre, ya que apenas articula palabra. Pero en mi intento de mantener alguna comunicación, por pobre que sea, se me ocurrió preguntarle si estaba enfadado conmigo, la respuesta fue un contundente "mucho, mucho, mucho..." Tres veces. Lo cual dejaba poco margen para la duda.

En fin, me refugio en la idea de su estado ha mejorado y es lo que importa. Sus malos humores, ya los iremos sorteando.



No hay comentarios:

Publicar un comentario