Allá por el 2005 mi padre empezó a tener problemas más que notables con el lenguaje hablado. Como si fuera un personaje de Cien años de soledad, cada vez perdía más palabras y era incapaz de encontrarlas de nuevo.
En alguna parada de ese camino el diagnóstico fue más o menos firme: demencia de origen mixto, Alzheimer y vascular.
Ese fue el inicio de un camino a través de la memoria. En ese viaje hemos desaprendido algunas cosas, hemos recordado otras y hasta hemos tenido oportunidad de ensayar algún truco nuevo.
Mi padre se llama Ángel.
En alguna parada de ese camino el diagnóstico fue más o menos firme: demencia de origen mixto, Alzheimer y vascular.
Ese fue el inicio de un camino a través de la memoria. En ese viaje hemos desaprendido algunas cosas, hemos recordado otras y hasta hemos tenido oportunidad de ensayar algún truco nuevo.
Mi padre se llama Ángel.
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