05 agosto 2011

Visita a la Dra. Cau

El nombre vuelve a ser falso, porque insisto en que éste sea un blog lo más anónimo y genérico posible y porque poner nombre reales no aportaría nada nuevo.

Digamos sencillamente, que la Dra. Cau es la doctora de la cuarta planta, en la que se encuentra mi padre, y por tanto quien hace su seguimiento diario.

Hace semanas que noto una mejoría general en mi padre y tengo ganas de comentarlo con ella. Aprovecho los primeros días de vacaciones para visitarla personalmente, algo que no puedo hacer mientras trabajo.

Tengo curiosidad por saber si ella también aprecia esa mejoría general. Más de una vez tengo la sospecha de que mis sensaciones son tremendamente subjetivas y por ello alejadas de la realidad, así que siempre aprecio la opinión de alguien que no esté implicado emocionalmente. Además tengo algunas preguntas a las que busco respuesta hace tiempo y en las que espero que me pueda ayudar.

La visita vale la pena, porque consigo tener una idea mucho más clara de la enfemedad y sus efectos en mi padre:

- Para empezar me confirma que ella también ve una mejoría sustancial, debida sin duda al ajuste continuo de la medicación. Sobre todo la última añadida, que ha conseguido controlar los temblores que aparecieron hace meses y que empezaron a empeorar claramente su calidad de vida.

- Me había parecido en otras ocasiones que ella se inclinaba por el origen vascular de la demencia en el caso de mi padre, frente al alzheimer. Me gustaría saber por qué y me confirma que el único motivo que apoye esa tesis es el historial médico de mi padre, quien ha tenido personalmente y en su familia, precedentes de problemáticas vasculares. Con la enfermedad tan avanzada, los síntomas de todas las demencias son similares, así que no hay forma de saberlo en función de los síntomas.

- También le pregunto por la inclinación del cuerpo que en ocasiones notamos en mi padre, que algunos días "escora" exageramente hacia el lado izquierdo. Tengo la inquietud de que se deba a un problema de huesos, ya que tiene también una artrosis avanzada, pero la doctora me confirma que esos casos de deben a un problema de tono muscular, el cual a su vez obedece a problemas en el sistema nervioso central y por lo tanto está relacionado también con la demencia, ya que es el resultado de que las órdenes del cerebro no lleguen bien a los músculos.

- Como corolario de lo anterior, me comenta que la salud de los pacientes con demencia avanzada depende de un equilibrio tremendamente delicado. Por decirlo en términos poco científicos pero inteligibles, su estado físico general está "cogido con pinzas". Cualquier desajuste genera normalmente problemas colaterales de todo tipo: leves infecciones de orina, disfunciones del tono muscular, problemas de motricidad...a lo que hay que añadir un estado anímico también más bajo.

- Me queda la pregunta del millón. Teniendo en cuenta que mi padre parece tener una cierta animadversión hacia mí y que a veces no se anima a caminar ¿es saludable obligarle o es mejor no hacerlo? A la primera parte de la pregunta (me acabo de dar cuenta de que son dos) me confirma que, dependiendo de la relación que este tipo de enfermos ha tenido con cada uno de sus familiares o amigos, ocurre son frecuencia que a algunos les asuman cierta autoridad mientras que a otros "les toman el pelo" (cito textualmente). A la segunda pregunta la respuesta es más o menos obvia pero aún así tranquilizadora. Es bueno que anden siempre que puedan. No es bueno caer en la desidia cuando aún tienen posibilidades de moverse. Pero también hay que tener la tranquilidad de que las fisioterapeutas trabajan con los pacientes cada día y, por tanto, hay un cierta movilidad siempre garantizada mientras sea posible. Es bueno animarlos, pero no "martirizarlos". Si tras unos pasos es evidente que sus fuerzas físicas no son las deseables, es mejor dejarles descansar. Vuelve a decirme algo que ya me había comentado en nuesta primera conversación: hay que asumir que llegará el día en que ya no les será posible caminar, no por falta de fuerza física, sino porque las órdenes del cerebro ya no llegarán a las piernas.

Aunque no lo parezca ha sido realmente una visita de médico (poco más de 5 minutos), pero ha sido tremendamente útil por lo aprendido y por el alivio proporcionado a mi creciente sentimiendo de culpa.

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