He tenido que repasar varias veces las fechas, ¿De verdad hace cuatro años desde la sentencia de incapacitación de mi padre? Pues si, no hay error. Fue en 2009, aunque parezca que fue ayer. Así que no puedo evitar echar la vista atrás y repasar todo el histórico que hemos recorrido.
Aunque parezca increíble, hace ya más de 5 años que mi padre ingresó en la residencia. Después de un fallido intento de que asistiera a un centro de día y de una etapa de delirios que nos tuvo desorientados a todos unas cuantas semanas. Y aún hace más tiempo desde que pedimos por primera vez las ayudas de la dependencia (que entonces ni se llamaban así)
Hace más de 6 años desde que le operaron de hidrocefalia. Y más de 7 desde que empezamos a sospechar que algo no iba bien.
Hemos estado tan concentrados en los retos del día a día, que hasta ahora no había sido consciente de lo largo que ha sido el camino.
No es ninguna queja. Al contrario, me parece doblemente positivo. Visto con perspectiva, anima ver cómo fuimos capaces de sobrepasar hasta los momentos más duros. También alivia comprobar, ¿por qué no decirlo?, que ya quedaron atrás.
Pero además, aporta la esperanza de que el viaje puede ser aún largo y provechoso y tal vez, con toda la experiencia que ya tenemos, hasta más llevadero.
Aunque parezca increíble, hace ya más de 5 años que mi padre ingresó en la residencia. Después de un fallido intento de que asistiera a un centro de día y de una etapa de delirios que nos tuvo desorientados a todos unas cuantas semanas. Y aún hace más tiempo desde que pedimos por primera vez las ayudas de la dependencia (que entonces ni se llamaban así)
Hace más de 6 años desde que le operaron de hidrocefalia. Y más de 7 desde que empezamos a sospechar que algo no iba bien.
Hemos estado tan concentrados en los retos del día a día, que hasta ahora no había sido consciente de lo largo que ha sido el camino.
No es ninguna queja. Al contrario, me parece doblemente positivo. Visto con perspectiva, anima ver cómo fuimos capaces de sobrepasar hasta los momentos más duros. También alivia comprobar, ¿por qué no decirlo?, que ya quedaron atrás.
Pero además, aporta la esperanza de que el viaje puede ser aún largo y provechoso y tal vez, con toda la experiencia que ya tenemos, hasta más llevadero.
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