07 febrero 2011

De nuevo un respiro

Después del pasado viernes, ayer domingo acudí a la residencia con la incógnita de si la debilidad extrema se habría aliviado. Ha bastado levantar a mi padre de su silla, para comprobar que, efectivamente, había recuperado la fragilidad habitual, todavía llevadera.

De todas formas, para no correr riesgos innecesarios, no nos alejamos demasiado de la residencia.

Por suerte, justo enfrente hay un parque infantil y eso nos permite, yendo a paso lento y parándonos a contemplar de pié o confortablemente instalados en un banco, entretener hora y media sin cruzar más que un semáforo, de los que duran un buen rato con el peatón en verde.

Uf! Al menos un pequeño respiro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario